La gobernadora de Guerrero ha movilizado equipos de rescate, mientras que el aeropuerto de Acapulco y las escuelas han cerrado sus puertas
Las ciudades del suroeste de México enfrentan serias dificultades debido a las lluvias torrenciales, inundaciones y deslizamientos de tierra que ha traído consigo el resurgimiento del huracán John, que se ha fortalecido nuevamente hasta convertirse en un huracán de categoría 1. Este fenómeno meteorológico, que se caracteriza como una tormenta “zombi” por su capacidad de disolverse y luego regenerarse, ha dejado un impacto devastador en la región, similar a lo que sucedió con el huracán Otis el año pasado.
El Centro Nacional de Huracanes de EE.UU. ha reportado que, tras azotar México como un huracán de categoría 3 el lunes, John se disipó, pero resurgió para azotar la costa del Pacífico mexicano una vez más. Las imágenes compartidas en redes sociales muestran un taxi siendo arrastrado por las aguas de las inundaciones, lo que resalta la fuerza de este fenómeno. La gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda, ha desplegado equipos de rescate para ayudar a aquellos atrapados por la creciente marea.
En un panorama crítico, el aeropuerto de Acapulco ha suspendido sus operaciones y se ha ordenado el cierre de escuelas en todo el estado. Los residentes de los pueblos rurales cercanos reportan cortes de energía y el cierre de mercados, lo que complica la situación al limitar el acceso a alimentos y suministros básicos. “Espero que no dure mucho tiempo porque no habrá suficiente comida”, comentó un ciudadano a los medios.
Hasta ahora, el huracán John ha cobrado la vida de al menos diez personas en la región, siendo Guerrero el estado más afectado, donde se han registrado múltiples fatalidades. En medio de este desastre, una niña de cuatro años y un niño de seis perdieron la vida debido a deslizamientos de tierra y la fuerza de las aguas en diferentes incidentes, lo que refleja la magnitud de la tragedia. Los testimonios de los vecinos describen una Acapulco paralizada, con la zona turística Diamante inundada y numerosas comunidades atrapadas en sus hogares.
El impacto del huracán se ha sentido con más fuerza en las principales avenidas de Acapulco, que presentan niveles de agua que alcanzan casi un metro. La avenida Escénica, que conecta la zona Diamante con el centro, está cerrada debido a los derrumbes, mientras que la situación de emergencia ha llevado a que se establezcan refugios temporales para los evacuados.
Las autoridades han informado que la capital del estado, Chilpancingo, está en alerta máxima, con el río Huacapa alcanzando niveles peligrosos que han resultado en la destrucción de puentes y viviendas. Los constantes deslizamientos y obstrucciones de caminos han dificultado el acceso a muchas comunidades afectadas, haciendo que la ayuda humanitaria llegue a cuentagotas.
A medida que el huracán John continúa su trayectoria, su resurgimiento ha recordado a muchos a las devastadoras consecuencias del huracán Otis, que aún deja huellas en la memoria colectiva de la región. Los rescatistas y trabajadores de emergencia luchan por controlar la situación, mientras los residentes esperan con ansias que las lluvias cesen y que sus comunidades comiencen a recuperarse una vez más de esta crisis natural.